“La antorcha de tu propósito nunca debe extinguirse.”
La antorcha de tu propósito nunca debe extinguirse.
En las noches más oscuras, cuando la fatiga amenaza con apagar tu espíritu, recuerda el brillo inicial de tu ambición. Tu determinación es el combustible que mantiene viva esa llama. No permitas que la duda o el desaliento, como ráfagas de viento, extingan el fuego que te impulsa hacia adelante.