“Tejer un tapiz con hilos de cada paso incierto.”
La vida a menudo nos presenta caminos poco claros, donde cada paso se siente como un salto al vacío. Sin embargo, la verdadera maestría reside en la persistencia de seguir tejiendo, incluso con esos hilos de incertidumbre. Cada intento, cada pequeño avance, por titubeante que sea, es un hilo que, al unirse a los demás, va construyendo una obra única. Imagina a un artesano paciente, cuyas manos hábiles unen cada hebra, sin importar su textura o color inicial, para crear un patrón complejo y hermoso. Así es nuestra resistencia ante lo desconocido: la suma de pequeños actos de fe en el proceso.