“La llama de tu propósito no se extingue con la lluvia del desaliento.”
El propósito es la brasa que debemos avivar.
Cuando las circunstancias intentan apagarla con la frialdad del desaliento, es la perseverancia la que actúa como fuelle, avivando la llama con la fuerza de la convicción. Es como el minero que, al encontrar una veta de oro, no abandona la excavación al primer obstáculo, sino que sigue picando con fe. Su resistencia es lo que finalmente revela el tesoro.
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- “Cada amanecer es un lienzo para la firmeza de ayer.”
- “El laberinto de las dificultades se desentraña con paso firme.”
- “La paciencia paciente es el arte de esperar mientras se actúa.”
- “La tenacidad es el músculo que fortalece la voluntad.”
- “El tropezón no es caída, sino una pausa para ajustar la zancada.”