“Un espíritu inquebrantable es la armadura contra el hastío del camino.”
El camino hacia la meta puede ser largo y, a veces, el espíritu se enfrenta al hastío, a la monotonía.
Sin embargo, la determinación, esa constancia interior que se niega a ceder, actúa como una armadura impenetrable, protegiéndonos de la desmotivación.
Mantener la llama viva con persistencia es la clave.