“Aferrarse a la meta es el combustible de la resistencia”
Aferrarse a la meta es el motor interno que mantiene encendida la llama de la resistencia cuando el combustible externo parece agotado. Es la visión clara del destino lo que nos da la fuerza para seguir adelante, incluso cuando el camino se vuelve empinado.
Como el corredor de maratón que visualiza la línea de meta a través del dolor, esa determinación inquebrantable es lo que le permite superar cada kilómetro. El objetivo es el oxígeno en los momentos de asfixia.