“La constancia es el latido constante del corazón que recuerda que cada nuevo día trae una nueva oportunidad para intentarlo.”
El ritmo ininterrumpido de la constancia es como el latido del corazón, una señal vital de que la vida continúa y, con ella, la posibilidad de empezar de nuevo. Es un recordatorio de que cada amanecer trae consigo una página en blanco lista para ser escrita con esfuerzo.