“Donde el camino se quiebra, florece la tenacidad.”
Esta frase evoca la imagen de un sendero desafiante, uno que presenta obstáculos y desvíos inesperados. Es en esos momentos de ruptura, cuando la ruta trazada se desvanece, que nuestra tenacidad interior cobra vida.
Es como una semilla resiliente que, al encontrar una grieta en la roca, se abre paso y germina. La perseverancia no es simplemente seguir adelante, sino adaptarse y encontrar nuevas vías cuando las antiguas se cierran. Es la fuerza que nos impulsa a sembrar esperanza incluso en terrenos baldíos.