“Con cada tropiezo, aprende a volar un poco más alto.”
El camino hacia el éxito rara vez es una línea recta; está salpicado de caídas. La tenacidad nos enseña a no temer al suelo, sino a usarlo como trampolín para impulsarnos con renovada fuerza.
Imagina un ave joven que, al aprender a volar, cae repetidamente antes de encontrar el equilibrio y surcar los cielos. Tu determinación es el impulso que te permite superar cada obstáculo, convirtiendo cada caída en una lección que te eleva.