“El camino es la recompensa; la meta, solo un punto de inflexión.”
Este pensamiento nos invita a revalorizar el proceso. La determinación se forja en cada paso, en cada desafío superado. No te enfoques únicamente en el destino final, sino en la transformación personal que ocurre mientras persistes en tu travesía, como un río que labra su cauce con un flujo constante.