“Tu voluntad es el ancla que te mantiene firme en la tempestad.”
Las adversidades son como tormentas que intentan zarandearnos. En esos momentos, la resistencia se pone a prueba.
Tu voluntad, fortalecida por la tenacidad, actúa como un ancla. No detiene la tormenta, pero te impide ser arrastrado. Es esa fuerza interior la que te permite mantenerte erguido, esperando que el temporal pase, para luego, con renovada energía, retomar el rumbo.