“Donde la fuerza flaquea, la voluntad irradia.”
La verdadera fortaleza reside no solo en el músculo, sino en el espíritu inquebrantable. Cuando las circunstancias nos abruman y sentimos que nuestras energías físicas o mentales menguan, es la determinación interior la que ilumina el camino.
Es la chispa que nos impulsa a levantarnos tras cada caída, a seguir adelante aun cuando el cansancio amenaza con doblegarnos. Es la firmeza que nos recuerda por qué empezamos, manteniendo viva la llama de nuestro propósito.