“La tenacidad es la armadura invisible contra las flechas de la desesperanza.”
Cuando las circunstancias nos lanzan las flechas de la desesperanza, la tenacidad actúa como una coraza protectora. No es que no sintamos el impacto, sino que nuestra firmeza interior nos permite absorber el golpe, desviar la fuerza destructiva y seguir adelante sin que nuestras convicciones se vean mermadas.