“Haz de cada instante una ancla para tu propósito.”
Haz de cada instante una ancla para tu propósito. Conectar cada momento a tu meta principal proporciona una dirección firme y evita que la deriva te aleje de tus objetivos. Tu motivación diaria se fortalece al anclar tus acciones en algo más grande. Es la disciplina de mantener el rumbo. Imagina un barco que, anclado, se mantiene firme ante las mareas cambiantes.