“El estímulo del progreso reside en el coraje de empezar.”
Esta reflexión subraya la importancia de dar el primer paso, sin importar cuán pequeño sea. El verdadero impulso hacia adelante no se encuentra en la planificación infinita, sino en la valentía de iniciar la acción.
El "estímulo del progreso" se desbloquea en el instante en que superamos la inercia y nos lanzamos a la tarea. Es la recompensa inherente a la acción, que a su vez genera más impulso.
Piensa en la primera vez que intentaste algo nuevo y desafiante. El miedo inicial se disipó en cuanto te atreviste a dar ese salto. Ese coraje inicial es el catalizador de todo avance posterior.