“Despierta con la chispa que enciende tu mañana.”
Cada amanecer es un lienzo en blanco, y tú posees la paleta de colores para llenarlo. Esa chispa no es algo que se encuentre, sino que se cultiva dentro de ti, como una brasa que se aviva con la intención y la gratitud.
Imagina que tu propósito es una semilla. La motivación es el sol y la lluvia que la nutren, permitiendo que germine y florezca a lo largo del día. No esperes a sentirla, actúala. Un pequeño paso, una acción decidida, puede ser el catalizador de un día extraordinario.