“El combustible del alma reside en la chispa de tu anhelo.”
Piensa en tu alma como un motor ancestral, de esos que rugen con pura fuerza. La chispa de tu anhelo, esa pequeña llama de deseo profundo por algo más, es lo que enciende ese motor. Sin esa chispa, el motor permanece inmóvil. Esta frase es un recordatorio de que la verdadera energía no viene de fuera, sino de la profunda conexión con lo que verdaderamente deseamos.