“La autocompasión es el bálsamo que sana tu jornada.”
Sé amable contigo mismo en el camino. La autocompasión no es debilidad, sino un aliento profundo que te permite recuperarte y seguir con una energía renovada.
Considera un explorador que, tras un largo viaje, se permite un descanso reparador. Ese respiro interior te permite continuar tu expedición con mayor vigor.