“El progreso se mide en los pequeños saltos de valentía que das cada día.”
No necesitas hazañas épicas para avanzar. Los actos consistentes de coraje, por modestos que parezcan, son los verdaderos indicadores de tu avance.
La reflexión nos anima a celebrar los pequeños triunfos. Cada vez que eliges enfrentar un miedo o intentar algo nuevo, estás dando un paso significativo. Es la acumulación de estos momentos lo que construye un progreso sustancial.