“Despliega tus velas internas al primer aliento de la mañana.”
Imagina tu ser como una embarcación esperando la brisa. El primer aliento de la mañana es ese aire fresco que hincha tus velas y te impulsa hacia adelante. Es un estímulo para navegar a través de las aguas, sorteando las mareas y buscando nuevos horizontes. No dejes que tu nave permanezca anclada; permite que el viento de la motivación te lleve.