“Alimenta tu espíritu con la levadura del progreso.”
El crecimiento personal no es un evento, sino un proceso constante. Piensa en ello como el pan que se eleva: necesita tiempo, calor y una dosis diaria de nutrición. Ese ánimo que te das a ti mismo para aprender algo nuevo, para superar un obstáculo, es la levadura que hará que tu día sea sustancioso y expansivo.