“Abraza la imperfección, es el arte de comenzar.”
Piensa en las ruinas de civilizaciones antiguas, aún majestuosas en su estado de deterioro. La perfección no es el punto de partida, sino un destino que a menudo se diluye con la acción. Tu impulso inicial no necesita ser pulido; necesita ser liberado.
La belleza de una primera obra, de un intento incipiente, reside precisamente en sus contornos irregulares. Es un testimonio de valentía. Permite que la imperfección sea tu lienzo para experimentar, tu invitación a la creación.