“Siembra la semilla de la acción antes de que el tiempo florezca.”
No esperes a que las condiciones sean perfectas, porque el tiempo, como una flor efímera, tiene su propio ciclo. La acción temprana es la semilla que, una vez plantada, dará frutos a su debido tiempo.
Piensa en ello como las primeras luces del alba; no esperan a que el cielo esté completamente claro. Tu primera tarea del día es sembrar la semilla de la actividad, nutriéndola con tu ánimo para que crezca y florezca a lo largo de la jornada.