“No busques la fuerza, libérala de las cadenas del ayer.”
El ayer puede ser un ancla pesada o un trampolín para saltar más alto. Deja ir las cargas innecesarias, los miedos pasados y las dudas que te aprisionan. La verdadera fuerza no es algo que se adquiere, sino algo que siempre ha estado latente, esperando que desates sus nudos para manifestarse con todo su esplendor.