“Encuentra tu motor interno; las estrellas no se mueven por sí solas.”
Considera la inmensidad del cosmos. A pesar de su aparente inmovilidad, cada planeta y estrella sigue una órbita precisa, impulsada por leyes internas. De igual modo, nosotros debemos encontrar y activar nuestra propia fuerza motriz, ese impulso que nos impulsa a la acción.
El ánimo para enfrentar el día a menudo proviene de un lugar muy personal, de una convicción arraigada. Es esa fuerza invisible la que nos permite movernos, aún cuando el mundo parezca estático.