“La constancia en lo pequeño forja la grandeza de lo grande.”
Esta afirmación subraya la importancia de la disciplina diaria y la persistencia. Los logros monumentales no suelen ser producto de eventos aislados, sino de la suma acumulada de esfuerzos consistentes y pequeños. Ese es el verdadero impulso.
Es como el goteo constante que, con el tiempo, erosiona la roca más dura.