“La autodisciplina es el arte de convertir tus intenciones en acciones tangibles.”
Tener metas es solo el principio; la clave para alcanzarlas reside en la capacidad de dirigir tus esfuerzos de manera constante. Este estímulo para la acción realza el poder de la autodisciplina.
Imagina que eres un director de orquesta, y tus intenciones son la partitura. La disciplina es la habilidad de guiar a cada músico (tus acciones) para interpretar la obra maestra.
Practica tu dominio personal diariamente. Cada pequeño acto de control sobre tus impulsos y hábitos te acerca más a la ejecución perfecta de tus aspiraciones.