“Deja que tu pasión sea el torrente que arrastre la pereza.”
Cuando la apatía intenta adormecerte, aviva la llama de tu pasión. Imagina un torrente poderoso que se lleva consigo la maleza de la inacción. Esa pasión es el motor que te impulsa a mover montañas, a conquistar tus propios límites y a sentirte vivo en cada instante.