“Nutre tu espíritu con la contemplación de lo posible.”
La mente es un jardín; lo que en ella siembras, eso cosecharás.
Este aliento te anima a dedicar tiempo a visualizar tus mayores potenciales, a alimentar tu imaginación con escenarios de éxito y realización. Considera a un atleta que visualiza cada movimiento, cada victoria, antes de competir. Tu visualización es su ensayo.
La motivación diaria florece cuando permitimos que la visión de lo que puede ser, de la energía que podemos desplegar, se convierta en el abono de nuestro estado de ánimo y nuestras acciones.