“Sé el eco que responde a tu propia llamada.”
Si esperas que una voz externa te dé el impulso, te encontrarás escuchando en el vacío. Levántate y sé tú quien emita la llamada a la acción. Tu interior tiene la respuesta que buscas.
Piensa en la profundidad de un cañón: el sonido que emites es el que escuchas de vuelta. Tu energía es esa voz que, al resonar, te motiva a avanzar.