“La satisfacción florece en el terreno de la autocompasión.”
Al igual que una planta necesita cuidados para prosperar, tu propia satisfacción se nutre de la amabilidad que te ofreces a ti mismo. Ser clemente con tus imperfecciones, celebrar tus pequeñas victorias y permitirte descansar son los abonos que permiten que el fruto del bienestar madure. No te exijas la perfección, sino la constancia en la bondad contigo mismo.