“La dicha es el eco de un alma bien afinada.”
La dicha no es un clamor estridente, sino una melodía interna, un resonar sereno que emana cuando nuestras acciones y pensamientos vibran en armonía. Piensa en el silencio de un bosque al amanecer; ahí, en esa quietud, se escucha la sinfonía sutil de la vida, ese bienestar que no necesita ser anunciado, simplemente se siente.