“El placer reside en la expansión, no en la posesión.”
Felicidad: El placer reside en la expansión, no en la posesión.
Anhelamos poseer cosas, personas, experiencias, creyendo que la felicidad se encapsula en la propiedad. Sin embargo, el placer genuino se desata cuando permitimos que nuestro ser se expanda.
Considera la libertad de un pájaro que alza el vuelo. No posee el cielo, pero se deleita en su inmensidad. De igual forma, el placer se experimenta al aprender algo nuevo, al compartir una idea, al tender una mano amiga. Es en el dar y en el crecer donde encontramos esa dicha expansiva.