“El placer efímero es un destello; la dicha, un firmamento.”
No confundamos la efímera emoción de un momento con la plenitud que se cultiva a lo largo del tiempo. La dicha se construye pacientemente, como un vasto cielo nocturno, donde cada estrella representa una experiencia de gozo duradero, de bienestar arraigado en la profundidad de nuestro ser.