“La alegría es el combustible de los sueños, no su destino.”
No esperes a alcanzar una meta para sentirte feliz. La alegría es el motor que te impulsa a perseguir tus aspiraciones. Cada paso adelante, cada esfuerzo invertido, debe estar impregnado de esa chispa vital. Es la energía que alimenta la ambición y hace que el viaje sea tan gratificante como la llegada.