“El deleite se encuentra al despojarse de las expectativas vanas.”
Las expectativas, como anclas pesadas, pueden impedir que naveguemos libremente hacia la felicidad. Cuando soltamos la necesidad de que todo sea de una manera preconcebida, nos abrimos a la sorpresa y a la maravillosa espontaneidad de la vida. Es como liberarse de un traje que ya no nos queda, para disfrutar de la libertad del cuerpo.