“El bienestar emana de la alquimia de la autoaceptación.”
La felicidad no es un destino al que se llega, sino un estado que se cultiva desde adentro. Cuando dejamos de luchar contra nuestras imperfecciones y comenzamos a abrazarlas, ocurre una transformación. Es como si nuestras cualidades, antes opacas, adquirieran un brillo nuevo, permitiéndonos experimentar un gozo profundo y sostenido, nacido de la serenidad con uno mismo.