“El gozo efímero es una chispa; el gozo duradero es un fuego constante.”
El gozo efímero es una chispa; el gozo duradero es un fuego constante. Aprendamos a atizar las brasas de la felicidad interna, alimentándola con gratitud, propósito y conexiones significativas. Así, nuestro interior arderá con una luz cálida y perpetua.