“La dicha reside en la libertad de ser imperfecto.”
Aferrarse a la perfección es una carga pesada. Abrazar nuestras fallas y errores como parte de nuestro viaje nos libera para experimentar la plenitud. Es como un alfarero que acepta las pequeñas imperfecciones en su cerámica, dándole carácter y unicidad, que a menudo es más apreciada.