“El éxtasis se esconde en la maravilla de lo cotidiano.”
Esta frase nos sugiere que la felicidad profunda, casi trascendental, no está reservada para grandes eventos, sino que se encuentra en la apreciación de las cosas simples y habituales.
Imagina la sorpresa y el asombro de un niño ante una mariposa o una gota de rocío. Esa misma capacidad de asombro, si la cultivamos, puede convertir un paseo al mercado o una taza de café en una experiencia de puro deleite. El éxtasis reside en redescubrir la magia de lo ordinario.