“El alma se baña en placer cuando abraza su presente.”
El pasado es un recuerdo y el futuro una proyección; la verdadera fuente de satisfacción, el placer que nutre el alma, reside en el ahora. Sumergirse en la experiencia del momento presente, con todos sus matices y sensaciones, permite que el gozo fluya sin obstáculos. Es como flotar en un río tranquilo, sintiendo la caricia del agua y la luz del sol, sin preocuparse por la orilla que vendrá o la que se dejó atrás. Este estado de plena consciencia es el baño más refrescante para el espíritu.