“La verdadera algarabía reside en la alquimia de lo ordinario.”
No busques la euforia en lo extraordinario, sino en la capacidad de transmutar lo cotidiano en deleite. Una taza de café humeante, el murmullo de la lluvia, una conversación sincera: estos son los ingredientes secretos para una dicha perdurable. Es un arte de ver el resplandor en la simple existencia.