“La dicha es la chispa que enciende el jardín interior.”
La dicha, esa efímera pero poderosa emoción, no es un destino lejano, sino una semilla que cultivamos día a día. Como una chispa que ilumina la oscuridad, la dicha tiene el poder de transformar nuestro paisaje interno, de dar vida a los colores que yacían dormidos en nuestro jardín interior.