“Un soplo de gratitud es el perfume más sutil de la alegría.”
No se trata de poseer grandes tesoros, sino de reconocer la pequeñez que nos eleva. Como el primer rayo de sol que se cuela por la ventana en una mañana cualquiera, o el aroma del café recién hecho, un simple agradecimiento por lo que *es* puede expandir el espíritu y llenar de un gozo profundo cada rincón del alma.