Felicidad Felicidad

“La beatitud no se busca, se cultiva en la raíz del ser.”

La beatitud, esa felicidad sublime y trascendente, no es un objeto externo que perseguimos sin cesar, sino un estado interno que se siembra y se nutre desde lo más profundo de nuestra existencia. Requiere atención y cuidado constante.

Imagina una planta ancestral que da frutos dulces; su beatitud no aparece de la noche a la mañana, sino que es el resultado de un crecimiento paciente y una conexión profunda con la tierra. Cultivarla implica nutrir la paz interior, la compasión y el desapego.

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