“El relámpago de la dicha ilumina el camino cuando se deja de buscar la perfección.”
A veces, la búsqueda de la perfección nos ciega a la belleza del imperfecto. La dicha, ese destello fugaz pero intenso, aparece cuando dejamos de lado la rigidez y nos permitimos ser, con nuestras luces y sombras. Como un rayo que surca el cielo, la dicha ilumina, pero solo si el firmamento está libre de nubes de autocrítica.