“Tu capacidad de deleite es un tesoro inagotable.”
El deleite, esa chispa que enciende nuestro espíritu, es una habilidad que podemos cultivar. No depende de la fortuna externa, sino de nuestra propia chispa interna, de la apertura a experimentar la maravilla. Es como tener una fuente que nunca se seca, siempre lista para refrescar el alma.