“La alegría es el eco de un corazón que se atreve a amar.”
El valor de abrirse al otro, de compartir vulnerabilidades y esperanzas, es la fuente más pura de nuestro gozo.
Es como una resonancia que emana de un instrumento bien afinado. Cuando permitimos que el amor fluya libremente, sin miedo a la fragilidad, nuestro ser vibra con una melodía contagiosa. Esta vibración, esta resonancia interna, es la auténtica alegría, un himno a la conexión humana.