“El gozo se descubre en la danza de la presencia.”
La felicidad no se encuentra en los recuerdos del pasado ni en las proyecciones del futuro, sino en la plena inmersión en el momento presente. Es como danzar sin preocuparse por los pasos siguientes, simplemente dejándose llevar por el ritmo del ahora.
Cuando estamos verdaderamente presentes, conectamos con la esencia de las cosas: el sabor de la comida, la calidez del sol en la piel, la profundidad de una mirada. Es en esa danza de la presencia donde el gozo se manifiesta con mayor intensidad y pureza.