“La dicha es el reflejo de tu propia luz interior, que disipa las sombras de la duda.”
Como un espejo pulido que devuelve el brillo del sol, tu propia luz interior, cuando está cultivada, refleja la dicha. Esta luz, alimentada por la autocompasión y la aceptación, tiene el poder de disipar cualquier sombra de duda o desánimo, iluminando tu camino.