“La dicha es el eco de un corazón que baila a su propio ritmo.”
La dicha no es un destino, sino la melodía interna que emerge cuando permitimos que nuestro espíritu se exprese sin miedo a la disonancia. Es el latido sincronizado con la vida misma, un compás personal que nos recuerda que la verdadera alegría reside en la autenticidad.